Importancia del auditor dentro la auditoría

Hace unas semanas explicamos la importancia de auditar las cuentas.  En la actualidad, los negocios son el centro de la economía y además, cada vez cogen más importancia. Los volúmenes de información y datos de las empresas, la tecnología y automatización de procesos contables, los cambios normativos, crecientes riesgos, entre otros, son la base del funcionamiento. 

Una asesoría y sus auditores  son el acompañamiento que ayuda a mejorar la calidad del negocio. De aquí la importancia de estos profesionales. 

Así pues, la finalidad de la auditoría de cuentas es regular y establecer las garantías de las cuentas anuales e informaciones financieras. Estas habrán sido verificadas por los auditores, de aquí, la importancia del papel de este profesional. Una auditoría puede ser interna o externa. 

El rol del auditor 

Un auditor aconseja y evalúa el funcionamiento de las empresas, así mismo tiene la capacidad de buscar inversiones y brindar sistemas contables y de control interno para el negocio. La diversidad de los temas tratados son la riqueza de este empleo como los recursos humanos, los impuestos, la importación y exportación de bienes y servicios. 

Los principales objetivos de un auditor de cuentas pueden clasificarse en dos 

  1. Llevar a cabo una opinión formada sobre los estados financieros de la empresa auditada. Esta opinión estará basada en la evaluación de las conclusiones obtenidas en el proceso de auditoría. 
  2. Informe claro y detallado de los resultados de la auditoría. De aquí podremos obtener las bases y fundamentos sobre los cuales se sustenta el ejercicio realizado. 

El auditor nos ayudará al asesoramiento eficaz para nuestro negocio. De la misma manera, nos dará mecanismos de prevención para situaciones que puedan afectar a nuestra actividad. Así mismo, las operaciones con malas prácticas serán percibidas y eliminadas. 

Un auditor competente tiene habilidades para medir el impacto financiero pero sobre todo para aconsejar a los negocios hacia la toma de buenas decisiones que conlleven una mejora competitiva. Por esta razón, un auditor debe ser constante y permanente. La adecuación a los cambios y la constante enseñanza serán dos criterios básicos para emplear correctamente su actividad. 

 

 

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